
El cine español despide a Verónica Echegui, una intérprete que se atrevió siempre a mirar más allá de los límites de su oficio. Con su magnetismo natural y esa mirada luminosa que parecía contener un universo entero, Echegui convirtió cada papel en un acto de entrega absoluta.
Desde aquel debut arrollador en Yo soy la Juani, pasando por su versatilidad en dramas intensos y comedias audaces, hasta llegar a su faceta de directora, su carrera fue una constante búsqueda de verdad. Nada en ella era impostado: ni su forma de habitar los personajes ni la pasión con la que defendía un cine valiente, diverso y profundamente humano.
Quienes la conocieron hablan de su sensibilidad, de su capacidad de escuchar y de hacer sentir a los demás vistos. Quienes la admiramos en la pantalla, sabemos que logró algo aún más raro: trascender el personaje y regalarnos un reflejo honesto de la vida misma.
SamPeople quiere recordarla no desde la ausencia, sino desde la huella: una actriz que hizo de la autenticidad su bandera y que seguirá habitando en cada escena que dejó grabada, como un eco de verdad que no se apaga.